Cuando yo tenía 12 años fui niño de la calle, eso explica muchas cosas en mi vida, pero muy pocas personas conocen que durante dos años viví y dormí en la calle. En ese tiempo mi vida transcurrió entre el parque El Pañuelo y el Parque zoológico Nacional
El día a día y la forma natural que tiene el cerebro de protegernos, hace que a veces obviemos o simplemente olvidemos estas cosas tristes que nos pasan.
Recuerdo que durante unas semanas, todos los días entraba al zoológico, era lógico que a mis doce años ese fuese un lugar de gran interés. Yo me sentaba en una banca frente al lugar donde estaba la elefanta, la que más tarde me dí cuenta que llamaban la reina del Zoológico de San Salvador, me sentaba y le miraba por horas.
Me levantaba solo para observar cuando las personas que cuidaban a los loros y los monos les llevaban la comida en carretas, porque cuando estaban a punto de entrar yo tomaba frutas para comer.
Siempre volvía a la banca, me sentaba frente a Manyula la elefanta y le veía comer y de alguna manera a mi edad, entendía que la elefanta sabía quien era yo, que hacia allí, el porqué estaba allí.
Esta historia me la guardo para mi, pero hoy he leído que Manyula ha partido simplemente me he desmoronado, no he podido contenerme, se ha ido la compañera de esas tardes en el Zoológico de San Salvador. Al leer la noticia es como si una bomba ha explotado en mi interior… simplemente me he quedado en blanco.
Me alegra saber que la mayoría de jóvenes, que tienen mi edad (28), y otros mas que durante estos 59 años han disfrutado de Manyula tienen también buenos recuerdos, en una época donde El Salvador ha necesitado alegrarse, celebrar y encontrar motivos para creer en las cosas buenas de la vida.