Estimada compañera de los caminos,
feliz viaje,
Jamás pensé llegar a esta terminal y despedirte.
Y no voy a retroceder. Lo mantengo.
Ya habíamos pasado por muchos malos caminos,
Pero siempre avisamos la reconciliación.
De todos modos al final del día siempre recorrimos los momentos vividos.
La catarsis ayuda, a los locos, a los tontos, a vos y a mí.
Feliz viaje.
Porque desde hoy tomamos dos destinos diferentes,
¿Arde mi corazón? No.
Ya no, porque te despido, porque me despediste.
Te despido convencido y sin preguntar.
Lo que pienso, pese a todo es que me dejaste por algo tan vago
A mi modo, pero yo pude darte toda la vida, mi vida.
Pero los prejuicios no te han dejado.
Por los prejuicios me has dejado de ver como me veías.
De hecho, no tengo más explicaciones.
Aclaro, no seré yo el que te diga nada.
Será la vida,
Que es después de todo un testigo silencioso.
El tiempo nos castigará a ti, a mí, a ambos o ninguno.
Nunca he renunciado a los recuerdos,
Nunca he renunciado al pasado,
Me siento orgulloso de haber estado contigo,
Lo que paso, jamás será olvidado.
Mantengo lo que un día dijimos,
El mundo se detendrá pero vos y yo, nunca,
Solamente que ahora debemos separarnos.
Buen viaje.
Cuando encuentres otro compañero de viaje,
Deberás primero, saber que las personas son como el puercoespín,
Deben darse calor en el frío,
Pero de modo que las espinas no hagan daño.
Porque pesará más lo que daña, ante lo que ayuda.
Puede ser que vengas tocando la puerta,
Te veré a los ojos y te leeré esto,
Luego deberás marcharte por donde viniste.
Buen Viaje,
28 de diciembre de 2007.