La Esperanza,
Nacida un día de enero de 1976,
De signo capricornio.
Y de sonrisa somnolienta.
Con un nombre,
Universal y solemne,
Lo tenia todo, menos la fe en el futuro.
Por lo que el culto a su nombre, consistía solo en letras.
Decidió a plenas once y veintidós,
32 años después de haber nacido,
Que su vida debía terminar.
Pronto, muy pornto.
Una crisis de decisión momentánea invadió su ser,
Cual seria la mejor forma de morir?
Tenia que ser una opción fácil, que no doliese, pero efectiva.
Superada la pregunta y encontrada la respuesta,
Decidió que el agua seria su aliada,
Tomo dos recipientes plásticos,
Salio en la vereda que cruza el valle, de manera sigilosa,
Se hizo acompañar de una coartada: si alguien preguntase, ella solo iba por agua.
Llego a la orilla, sacudió su negra, lacia y larga melena,
Disfruto del canto de los pájaros,
Y las ramas moviéndose con la brisa gris.
Por fin, que era su ultima vez,
Por lo que la atención en un grado más de lo normal estaba totalmente justificada.
Había tiempo, un minuto mas para hacer una sencilla cosa.
Se sentó en la piedra lisa,
Donde todos los domingos por la mañana,
Sin mas que la misma corriente del agua,
Había jugado al gato pardo con sus hermanas, cuando aun tenía quince.
Su mirada poseyó el cielo,
Pese a ser oscuro, a plenas siete de la noche,
Vio como las hojas amarillas quemadas de sol empezaron a caer,
Chisporrotearon sus pies con gotas de agua al caer sobre el río.
Plegó rápidamente sus pies,
Esa pequeña impresión vasto para desistir de la muerte,
Las gotas de agua, frías, recalcitrantes y las hojas fugaces se lo dijeron.
Aun no era el momento.
El viento tiene caprichos, hay que ver como juega con las hojas y hace figuras.
Y luego, sin el mayor esfuerzo las tira al río.
Y esperanza sabía que ella era más que una hoja,
Sabía que a ella el sol aun no la a quemado.
Así mismo,
Con un respiro profundo,
Agradeció a su inteligencia por discernir,
Y vio como las hojas secas se iban con la corriente,
Mientras las verdes seguían siendo visitadas por las mariposas a plenas siete treinta.