“La gente no quiere pensar en la muerte, les da verguenza y miedo, ya que esos pensamientos son asociados a las etapas de las crisiss existenciales.”
Un día, en el instituto del cáncer, cuando acompañaba a mi madre a la quimioterapia, una mujer de unos cuarenta años, a quien le habían dicho que le quedaba un año, me dio una lección de vida, me explicó cuatro consejos para afrontar la muerte:
Este seguro que no tiene otra oportunidad, que ya no le quedan mas alternativas, porque si no esta seguro, luche, luche con todas sus fuerzas, aunque ya no tenga compañeros a su alrededor, siga luchando.
Si usted ya lucho, trato de arreglar las cosas, pero aun así debe marcharse pronto, no llore, ni se sienta mal, hay quienes pueden estar padeciendo lo que usted, y aun tienen esperanza y fe. Ellos merecen respeto. No se queje, sea valiente.
No tema morir, por naturaleza las personas le tenemos pánico a lo que no conocemos.
Las personas somos recordadas por la gente que nos quiere, aun así, aunque hayamos cometido errores, usted habrá notado, que mayormente recuerdan nuestras buenas acciones.
Lo que importa es haber vivido plenamente, sin ataduras, ni complejos, porque después de todo, la libertad es la plenitud de la vida. Y aun, cuando sus problemas no le hayan dejado disfrutar de la vida, sepa, que la felicidad es una actitud, por lo tanto es una experiencia personal, única e irrepetible, por ello cada quien debe asumir su vida y decidir su nivel de felicidad, sin importar el mundo.
Usted no es la única persona que pasará por esto, valore que todos los que ya no están con nosotros pasaron por ello, aun con los buenos deseos, la petición de milagros y el esfuerzo de último momento, siempre llego ese instante en que las luces de esta vida se apagan.
Gracias Lucia.